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Innovación

Transferencia tecnológica en España: análisis y propuestas de mejora

La transferencia tecnológica es clave para desarrollar sociedades prósperas y competitivas. Sin embargo, en Europa la capacidad de trasladar los logros científicos-tecnológicos al mercado, en forma de bienes y servicios innovadores, no consigue alcanzar los niveles deseados. En España está situación se agrava, por ello de la mano de expertos y académicos analizaremos la situación de la transferencia de tecnología española en busca de propuestas de mejora.

Antes de pasar a analizar la transferencia de tecnología en España, necesitamos definir qué entendemos por transferencia de tecnología / transferencia tecnológica.

1. Definición de transferencia tecnológica / transferencia de tecnología

Xavier Ferrás (2022a), en su artículo “Para ser como los líderes” nos recuerda que “en ningún caso, nunca, las cosas pasan solas […] pasan porque se ha hecho un esfuerzo en el diseño de una políticas estables. Y porque se han volcado recursos para incentivar que las cosas pasen”.
“La ciencia progresa en infinidad de campos gracias al impulso decidido de los gobiernos” que “destinan miles de millones a estimular la investigación en universidades y centros científicos de todos los ámbitos del conocimiento” (Xavier Ferrás, 2022b).
Y, dado que “el objetivo de las políticas científicas es la creación de conocimiento”, podemos decir que:

La aplicación práctica de este conocimiento en el entorno económico y social (su conversión en «conocimiento pragmático» o «tecnología») es lo que se conoce como «transferencia tecnológica”

Esta definición de transferencia tecnológica / transferencia de tecnología unida al hecho de que en España el sistema de investigación se estructura mayoritariamente sobre el conjunto de las universidades, los centros de investigación y algunas infraestructuras emblemáticas, aconseja centrar el análisis de la transferencia tecnológica en el conocimiento generado por los organismos públicos de investigación españoles, que se expresa mediante el registro de patentes, los contratos de investigación bajo demanda de agentes exteriores, o la creación de empresas de base tecnológica (Xavier Ferrás, 2022b).

2. Análisis de la situación de la transferencia tecnológica en España

El término “paradoja europea”, pone de manifiesto una problemática no resuelta a fecha de hoy: la existencia de un abismo entre los logros científicos-tecnológicos y la capacidad para comercializar esos logros en forma de bienes y servicios innovadores.
En el caso de España, a pesar de que “no parece haber muchas dudas sobre la importancia de la inversión en I+D para desarrollar la innovación y mejorar la competitividad, y su rentabilidad asociada a corto plazo, y, también, la capacidad para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las empresas y, por tanto, del conjunto de la economía” (Mediavilla y Parellada, 2021), esta paradoja se agrava, a pesar de que el SCImago Journal & Country Rank sitúa a España como “la decimoprimera potencia científica del mundo si se tienen en cuenta los trabajos de investigación publicados en revistas científicas” (Martínez Delgado, 2021), debido a la reducida inversión en I+D.
Ahora bien, aunque “el indicador de las publicaciones científicas pone de manifiesto que España dispone de una capacidad y un talento considerables. […], considerar este parámetro de forma aislada puede llevar a engaño. A la hora de hablar de transferencia de tecnología es frecuente contraponer el número de publicaciones científicas con otro indicador: el de las patentes. Sin embargo, ni uno ni otro transmiten una visión completa de la realidad” (Martínez Delgado, 2021).

Veamos por qué:

3. Problemas en la transferencia tecnológica y sus consecuencias

El Banco Mundial en su publicación “Technology transfer from public research organizations: a framework for analysis” (Aridi y Cowey, 2018) propone un conjunto de 7 indicadores para ayudar a los investigadores a diagnosticar el estado de la transferencia tecnológica. Martínez Delgado (2021) ha aplicado esta metodología en España llegando a las siguientes conclusiones sobre cada indicador:

1º indicador: Entorno regulatorio a nivel nacional e institucional.
El análisis del marco regulatorio en España pone de manifiesto, en lo que se refiere al marco jurídico que determina los derechos de propiedad y de explotación de las investigaciones, la existencia de una maraña jurídica que no contribuye a incentivar la actividad investigadora orientada al mercado.

2º indicador: Presencia de unidades de comercialización y/o oficina de servicios de investigación.
Este segundo indicador comprende lo que en España se conoce como Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI), interfaz entre la Universidad y la Empresa con capacidad de conectar Ciencia y Mercado mejor que ningún otro agente del ecosistema de ciencia e innovación.
Si bien, para evaluar la eficacia de estas oficinas es crucial tener presente el número de empleados con los que cuentan las OTRIs de las Universidades españolas, los resultados que arrojan son tan discretos que pone de manifiesto la existencia de deficiencias que urge corregir.

3º indicador: Número de patentes y similares derechos de Propiedad Intelectual solicitados, concedidos y después licenciados.
El número de patentes que se solicitan es importante para tener una percepción de la inquietud innovadora de una región. Sin embargo, […] lo verdaderamente importante es analizar aquéllas que están siendo realmente explotadas ya que este indicador es mucho más útil a la hora de analizar si el funcionamiento de la transferencia de conocimiento es el adecuado o no.
En el caso de España, una vez más, el número de patentes es discreto.

4º indicador: Número de Spin-off.
En España no resulta sencillo acometer la creación de empresas que cuentan con la participación de las universidades o los centros de investigación, por ello la creación de spin-off ocurre de forma poco frecuente.

5º indicador: Número y valor de los contratos de investigación.
6º indicador: Actividad de consultoría.
7º indicador: Indicadores relacionados con el compromiso institucional, regional y nacional.
España no cuenta con una fuente de información que provea datos sobre contratos de investigación. Lo más cercano a este indicador son los datos que recoge del informe I+TC 2018 (Comisión Sectorial de la CRUE I+D+i, 2019) como el de I+D colaborativa, el número de Cátedras universitarias financiadas por terceros y el volumen económico de la relación con las empresas. Estos datos revelan una leve recuperación y un incremento de la I+D colaborativa muy considerable durante la última década. No obstante, […] esta cifra queda muy lejos de las universidades del Reino Unido por este tipo de actividades.

Los indicadores analizados, además de la más que repetida necesidad de incrementar la inversión en I+D en España, ponen de manifiesto una serie de carencias preocupantes en nuestro sistema de transferencia de tecnología. Esta realidad hace que sea altamente improbable que empresas que tengan impacto […] nazcan en nuestras universidades o en nuestros centros de investigación.

A este análisis del estado de la transferencia tecnológica en España se le suma el del investigador Conesa Cegarra (2019a y 2019b) que ha realizado una comparación del desempeño en transferencia de conocimiento entre las universidades españolas y las instituciones académicas de EEUU y de Europa y, a la luz de los resultados obtenidos, ha llegado a la conclusión de que se debe matizar la supuesta escasa efectividad del sistema de transferencia de conocimiento de las entidades académicas españolas a la vista del volumen de financiación reciben para investigar. Si bien es cierto que, los mecanismos de transferencia basados en licencias de propiedad intelectual e industrial de las instituciones españolas presentan escasos resultados como consecuencia de “los sistemas de incentivos a los académicos, el comportamiento empresarial en relación a la propiedad industrial, el pequeño tejido inversor en spin-off y, en menor medida, la configuración de las oficinas de transferencia”.

Mediavilla y Parellada (2021) han analizado más recientemente la situación de la transferencia de tecnología de la universidad a la empresa en España llegando a la conclusión de que, “a pesar de la dificultad que supone no disponer de una información concluyente, todo coincide en señalar déficits claros por parte del sistema de transferencia de tecnología de las universidades españolas y los organismos públicos de investigación (OPI) en solicitudes de licencias de patentes y en creación de spin-off”.

Problemática que Xavier Ferrás (2022b) matiza en su artículo “La dura realidad de la transferencia tecnológica”, pues si bien “no podemos renunciar a mejorar la transferencia hasta el límite de lo posible”, tampoco debemos obsesionarnos porque el concepto de «transferencia» además de ser inherentemente ineficiente («primero investigo y después busco aplicaciones en la investigación») y pertenecer a una concepción obsoleta de la innovación, ni toda la investigación es «transferible», ni toda la innovación viene de la investigación. Además, la transferencia tecnológica es terriblemente lenta e ineficiente, y solo una parte muy pequeña de lo que se investiga tiene aplicaciones reales de mercado.

4. Propuestas de mejora

Todos estos expertos y académicos coinciden que para mejorar sustancialmente la transferencia tecnológica en España son necesarios cambios estructurales en el sistema de I+D+I español.

Conesa Cegarra (2019a y 2019b) propone modificaciones profundas en el sistema español de innovación.

Martínez Delgado (2021), basándose en que su análisis que pone de relieve un desequilibrio acusado en materia de transferencia de tecnología en España, que conlleva que la relación entre Ciencia y Mercado en España no tenga un mayor impacto, propone para corregir este desequilibrio introducir cambios en dos de los indicadores analizados: la regulación de la propiedad intelectual y el rol de las OTRIs.
Es preciso un marco jurídico que regule “la propiedad intelectual de forma más clara e introdujera elementos que permitieran concretar que grado de derechos tienen los investigadores sobre las investigaciones que realizan. Esto, a su vez, permitiría ofrecer una alternativa clara al «publish or perish» que marca la carrera investigadora” y la creación de empresas innovadoras.
Además, es necesario una “reforma de las oficinas de transferencia que estableciera parámetros alineados con las motivaciones de los investigadores y que incrementara la interacción de la ciencia con el mercado” ofreciendo “alternativas a la realidad actual de aquéllos de publicar a toda costa”.

Mediavilla y Parellada (2021) llegan a la conclusión de que “mejorar la transferencia de tecnología de la universidad a la empresa, en especial en materia de licencias de patentes y creación de spin-off, requiere como condición necesaria tanto de un mayor gasto público en I+D como de una mayor presencia de empresas innovadoras en el conjunto del tejido productivo español. Sin embargo, estos dos aspectos, que deberían constituir ejes centrales de la política económica española, han de venir acompañados por medidas que impulsen un mayor protagonismo de la transferencia de tecnología en las universidades […] Hacer frente a esta situación se puede llevar a cabo consolidando un potente sistema de incentivos en esta dirección […] desarrollando un sistema de gobernanza de la transferencia de los resultados de investigación que permita hacer frente a las debilidades […] y las adaptaciones normativas que impulsen la participación de los investigadores en las actividades de transferencia. Actuar en estos tres aspectos puede tener, desde la universidad y los entes públicos de investigación, una influencia relevante para impulsar su contribución a la competitividad de la economía española”.

Xavier Ferrás (2022b), a pesar de afirmar que no llegaremos a ninguna economía del conocimiento sobre la palanca de la «transferencia», anima a no renunciar a mejorar la transferencia tecnológica en España hasta el límite de lo posible proponiendo mejoras concretas:

  1.  Dar más peso en la carrera académica a los trabajos aplicados dando incentivos a los profesores que transfieran para que obtengan regresos económicos del valor que generan.
  2.  Reforzar y profesionalizar las oficinas de transferencia.
  3. Realizar cambios normativos que liberalicen el proceso eliminando trabas administrativas y legales a la participación de universidades y profesores en el capital de las start-ups o en la participación en proyectos empresariales.
  4. Definir un nuevo sistema de incentivos a las universidades y en los centros de investigación para que la cooperación con empresas no sea puramente residual.
  5. Mejorar significativamente la transferencia universitaria actuando sobre las empresas, activando los sistemas de demanda, estimulando la investigación industrial actuando desde la política industrial.

Asimismo, concluye que “el enfoque tradicional de las políticas I+D+I es incorrecto. No podemos generar sobreexpectativas: no cambiaremos la base competitiva de la economía mediante la transferencia de conocimiento desde los centros de investigación. Es necesario definir un nuevo sistema de incentivos a las universidades y en los centros de investigación, porque la cooperación con empresas no sea puramente residual. Pero, por encima de todo, hay que estimular la investigación industrial, con instrumentos de apoyo y financiación específicos, para conseguir que las empresas, desde la demanda, absorban el conocimiento generado en la investigación y lo conviertan en ventajas competitivas y puestos de trabajo de calidad.”

BIBLIOGRAFÍA

Aridi, Anwar y Cowey, Lisa (2018). Technology transfer from public research organizations: a framework for analysis. Banco Mundial. Disponible en internet: http://documents.worldbank.org/curated/en/384851539285043693/Technology-transfer-from-public-research-organizations-a-framework-for-analysis

Comisión Sectorial de la CRUE I+D+i (2019). Informe I+TC 2018. Disponible en internet: http://www.redotriuniversidades.net/index.php/informa-encuesta

Conesa Cegarra, Fernando (2019a). Tópicos y realidades sobre la transferencia de conocimiento en España (I). Disponible en internet: https://www.universidadsi.es/topicos-y-realidades-sobre-la-transferencia-de-conocimiento-en-espana-i/

Conesa Cegarra, Fernando (2019b). Tópicos y realidades sobre la transferencia de conocimiento en España (II). Disponible en internet: https://www.universidadsi.es/topicos-y-realidades-sobre-la-transferencia-de-conocimiento-en-espana-ii/

Guimón, José (2021). La política de innovación en España: Evolución reciente y nuevos horizontes. Revista Economía industrial n.º 421. Disponible en internet: https://www.mincotur.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/421/JOSE%20GUIMON.pdf

Martínez Delgado, Francisco (2021). De la ciencia al mercado. Revista Economía industrial n.º 421. Disponible en internet: https://www.mincotur.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/421/MARTINEZ%20DELGADO.pdf

Mediavilla, Ángel y Parellada, Martí (2021). Universidad y transferencia de tecnología. Revista Economía industrial n.º 4218. Disponible en internet: https://www.mincotur.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/421/MEDIAVILLA%20Y%20PARELLADA.pdf

SCImago Journal & Country Rank (online). Country rankings. Disponible en internet: https://www.scimagojr.com/countryrank.php

Xavier Ferrás (2022a). Para ser como los líderes. Disponible en internet: https://www.viaempresa.cat/es/opinion/lideres-naciones-emprendedoras_2161424_102.html

Xavier Ferrás (2022b). La dura realidad de la transferencia tecnológica. Disponible en internet: https://www.viaempresa.cat/es/economia/dura-realidad-transferencia-tecnologica_2170707_102.html

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